Información del procedimiento
¿En qué consiste?
Si sientes que tu nariz no armoniza con el resto de tu rostro, o tienes dificultades para respirar por un tabique desviado, ambos problemas pueden corregirse en una misma cirugía.
La rinoplastia es una de las cirugías más solicitadas. Permite modificar la forma de la nariz para lograr una mejor armonía facial y, cuando es necesario, mejorar la función respiratoria.
Puede ayudar a:
- Mejorar la proporción de la nariz.
- Corregir una nariz torcida, ancha, estrecha, corta o larga.
- Corregir una giba o irregularidades del perfil.
- Mejorar la respiración en casos de tabique desviado.
- Corregir secuelas de accidentes o traumatismos.
Cada rinoplastia se planifica de forma personalizada para respetar la anatomía y las proporciones faciales de cada paciente.
Técnicas de Rinoplastia
Antes de la cirugía, se realiza una valoración personalizada para analizar las características faciales, el tipo de piel, la estructura de la nariz y los objetivos del paciente. Con esta evaluación se determina si es candidato para la cirugía y cuál es la técnica más adecuada.
La Dra. Iracema planifica cada procedimiento de forma individual para obtener resultados naturales y funcionales. Dependiendo del caso, la cirugía puede realizarse mediante las siguientes técnicas:
Rinoplastia Abierta
La incisión se realiza en la columela, permitiendo un mayor acceso a las estructuras óseas y cartilaginosas de la nariz. Esto facilita una corrección más precisa y simétrica. Con el tiempo, la cicatriz suele volverse prácticamente imperceptible.
Rinoplastia Cerrada
La cirugía se realiza mediante incisiones internas, sin cicatrices visibles en el exterior. Es una técnica indicada para determinados casos y permite una recuperación similar a la de la rinoplastia abierta.
Recuperación
- Se coloca una férula nasal para proteger la nueva estructura de la nariz durante la recuperación.
- En algunos casos también se utiliza un tapón nasal para controlar el sangrado.
- Es normal asistir a controles y curaciones durante las primeras semanas.
- Se recomienda evitar actividades físicas intensas durante aproximadamente 6 semanas o según la indicación médica.
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